La niebla se cuelga baja sobre el campo, convirtiéndolo en un laberinto brumoso. La visibilidad es tenue, obligando a los jugadores a confiar en el tacto en vez de la vista. Ambos equipos enfrentan un entorno intimidante, pero Roussiers de la Vallée d'or se alza a la altura del desafío.
En la primera mitad, Sphinx de Fer gana una tarjeta amarilla temprano, solo a los 3 minutos, sacudiendo el ritmo del equipo. Incansados, montan una rápida ofensiva y anotan un ensayo al minuto 9, seguido de una transformación limpia que les sitúa en el marcador con 7 puntos. No aparecen penales ni otras anotaciones antes del descanso.
La segunda mitad se convierte en una ráfaga de ataque para Roussiers de la Vallée d'or. Un ensayo a los 43 minutos fija el tono, pero la siguiente transformación falla, dejando el marcador en 5‑7. Un segundo ensayo llega a los 52 minutos, y una transformación exitosa eleva la cuenta a 15‑7. El impulso crece aún más cuando un tercer ensayo sigue a los 54 minutos, con la última transformación a los 55 minutos sellando un total de 19 puntos para Roussiers. Sphinx de Fer no añade más puntos en los minutos restantes.
La línea de retaguardia de Roussiers de la Vallée d'or demuestra rupturas de línea incansables y trabajo de juego en set‑piece disciplinado, mientras que el paquete de delanteros de Sphinx de Fer mantiene el balón en movimiento pero no logra convertir la presión en más ensayos. La única tarjeta amarilla de Sphinx de Fer destaca la intensidad del juego y su impacto en la capacidad del equipo para mantener la presión.
Marcador final: 19‑7. Tres ensayos, dos transformaciones exitosas, una transformación fallida y una sola tarjeta amarilla definen un encuentro donde los problemas de disciplina tempranos y la oleada de la segunda mitad dictan el resultado.