El cielo nublado cubre el campo cuando comienza el partido, un silencio sutil se extiende sobre los Cóndores de la Pampa antes de que el rugido de los aficionados de Lobos desate su alboroto.
Cuando suena la bocina, Lobos atacan temprano: un ensayo rápido a los cinco minutos seguido de una transformación limpia, situando el marcador en 7‑0 antes de la media hora.
Solo cinco minutos después, una tarjeta amarilla se aplica a Lobos a los 13 minutos, dejando a un jugador en el banco. La penalización por la infracción mantiene a los jugadores sobrios, mientras que un segundo ensayo a los 15 minutos eleva el marcador a 12‑0. Una transformación fallida mantiene el total 12‑0.
Un tercer ensayo a los 21 minutos y una segunda transformación fallida mantienen el marcador en 17‑0.
Un último estallido a los 29 minutos asegura un quinto ensayo, y una transformación exitosa a los 31 impulsa a Lobos a una victoria de primera mitad de 24‑0.
La segunda mitad no ofrece más que un único, bien espaciado ensayo a los 48 y una transformación exitosa a los 50, lo que añade 7 al total y asegura el resultado final de 31‑0.
Lobos juegan con presión implacable; cuando el balón entra en la zona de ensayo, las posibilidades de recuperación son pocas. Varias intentaciones de transformación quedan inconclusas, pero los tres golpes con éxito demuestran una finalización disciplinada.
Las estadísticas resaltan la dominación de Lobos: 5 ensayos, 3 transformaciones, 2 transformaciones fallidas, 1 tarjeta amarilla y ningún punto defensivo de los Cóndores. La única lesión al jugador titular Juan Mateo Álvarez a los 33 minutos no afecta el resultado final, y el partido termina sin puntuación para los Cóndores de la Pampa.